miércoles, 8 de julio de 2009

Todos los perros muertos aullándole a la Luna

En la avenida, al costado del arroyo Las Piedras, la luna se ve más grande. La corona una aureola de humedad que presagia una próxima lluvia. San Francisco Solano, junio 2009; la miseria come las orillas del arroyo, las casas de chapa y cartón acaparan el frío de esta invernal noche y la luna, con su corona de humedad, lo ilumina todo. De a poco se van encendiendo las fogatas afuera de los ranchos, las pavas negras de tizne se apoyan en las brasas para comenzar el ritual de espantar el hambre a fuerza de mate amargo y silencio fúnebre. La música, los gritos, los tiros y las corridas, comienzan más tarde. La avenida es un desfile de colectivos y camiones que van y vienen seguidos por una estela de humo negro como un velo que dibuja en mi cerebro algo que podría definir como un casamiento mortuorio: un cuarto blanco, una blanca doncella vestida con un vestido de novia de color negro, con una gran cola llevada por dos gemelas siamesas tan blancas como la novia y, al lado, un ataúd cerrado con una cruz invertida de plata en el centro. Negro, pulido y brilloso. Me detengo a observar los rostros de los conductores y luego de un rato, me parece que todos es uno solo, es el mismo conductor, una y otra vez. Para un lado, para el otro, el mismo. Un colectivo, un camión, un Ami 8, un mil quinientos, un erre doce; el mismo chofer, con la misma cara impersonal, con una mirada muerta sobre el camino y el mismo desinterés por lo que sucede afuera de su cubículo aislante. Todo parece decir: no hay lugar a donde ir. Es lo mismo estar en un lugar que en otro. Nada es especial y nada de nada es importante o relevante, nada incide de forma determinante en la expansión y/o contracción de la galaxia y nada podrá nunca jamás hacer la menor diferencia en nada. Bajo estas máximas, decreto yo, G. Fink, sin hacer el menor relevamiento previo ni un mísero trabajo de campo más que existir, la gente vive sus viditas. Playmobil constructor, Playmobil peluquera, Playmobil policía, Playmobil ingeniero, Playmobil poeta, Playmobil etc.
Camino, ahora, por la vera de la avenida mientras esquivo los cadáveres de mis enemigos. Es triste. En cada cadáver de perro, hay una historia que no viví. Maldigo a ese maldito chofer, el único, por la prepotencia de su máquina que atropella a mis amados enemigos. Los observo en su calma de muerte, veo sus filosos dientes apretados, sus hocicos carcomidos, sus orejas amputadas, sus ojos fuera de órbita, sus patas quebradas y sus negras carnes pudriéndose entre las costillas expuestas por la labor de los gusanos, las moscas y el sol. Por suerte ha llegado la noche para cubrir sus restos con la plateada luz de la luna, devolviéndoles algo de la dignidad que les robó el día. Escucho un quejido, uno todavía no está muerto. Es un perro chiquito, un cuzquito negro y marrón. Al acercarme noto que está reventado; yace tembloroso en un charco de sangre apoyado sobre sus tripas humeantes. Jadea, tiembla y tira mordisquitos al aire. Ya está en otro lugar, sus ojos son dos minúsculos boquetes negros, dos pequeñas ventanas al infinito y solo los nervios colapsados de su carne mantienen la inercia de los espasmódicos movimientos. Agacho la cabeza y me alejo. Asumo que todos merecemos un momento de intimidad para morir y deseo con toda mi espina dorsal que no sufra más, mientras camino hacia la chata del Capitán Echenique que acaba de estacionar para que suba.
- Listo? – pregunto.
- Listo.- Responde.
Enciende la radio y la voz de Jhonny Allon anuncia un tema del rey de Rock and Roll: Elvis Aron Presley.
- Este viejo de mierda – Dice el Capitán, mientras saca las manos del volante para encender un porro-, vos yo podremos decir que es un boludo, ok, pero la tiene re clara...- Fuma: inhala – retiene – exhala. Repite tres veces la operación y me pasa el porro- Hace como cincuenta años que está hablando boludeces, entendés? No paró nunca. En la tele, en el cable, en los boliches de la Matanza, en la radio... chiquito, grande, mucha o poca gente, siempre tuvo un lugar y un montón de orejas escuchándolo... y haciendo esas estupideces... porque si vamos a lo hechos, no se sabe bien qué es lo que hace, en qué se destacó como para que nosotros dos en el quinto culo de Solano estemos ahora, sábado a la noche, hablando de él, de Jhonny Allon... escuchame: si hablamos de Sábato, es porque es escritor, después discutimos si te gusta, no te gusta y la puta que lo parió; si hablamos de Maradona, es porque era un jugador de fútbol y repito lo anterior: después discutimos si te gusta, no te gusta y la puta que lo parió; pero vos escuchame: si hablamos de Goyeneche es porque era cantante de tangos... pero Jhonny Allon qué es? Un locutor? No. Actor? No. Escritor? No. Cantante de tangos, jugador de fútbol, guitarrista, médico, electricista, sindicalista, político? No. Entonces: Qué es Jhonny Allon?
- Tiene pinta de mafioso...- Digo evocando su imagen en un cartel que hay en la autopista La Plata – Buenos Aires- Y te digo que cerraría... hasta creo que escuché que movía papusa en el oeste... tomar, igual, toma seguro...
- Sí... pero qué es Jhonny Allon?- Dice realmente intrigado y queda en silencio.
Pensar en todo lo que no es Jhonny Allon, me llevó a pensar en qué somos, el Capitán Echenique y yo, en esta negra noche del conurbano. Por más que pienso, no llego a ninguna conclusión. Temo preguntarle al Capitán. No sé por qué pero me imagino que esa pregunta lo desintegraría literalmente. Al terminar yo de pronunciar esas palabras, Echenique desaparecería de la faz de la tierra y la chata quedaría sin control hasta que chocase contra algo o se quedase sin nafta, o gas oil o gas o lo que sea. Temo por su vida y por la mía, por eso me quedo en silencio. Echenique habla:
- Sabés, Fink? Este porro que estamos fumando te da curiosidad... andá a saber que componente químico generó esta plantita de más para combatir andá a saber qué cosa, que en el cerebro te hace sentir curiosidad... lo digo pensando en lo de Jhonny Allon, pero desde que lo estoy fumando me pasa eso. El otro día estaba en casa y me acordé del tema del hippie este... Baglietto...
- Cuál?- Digo fingiendo interés en el asunto.
- El témpano... el de: voy hacia el fuego como la mariposa, y no hay rima que rime con vivir... lo conocés?
- Sí...
- Bueno: me acordé una parte y no me podía acordar cómo era la otra y estuve como una hora pensando y pensando hasta que me fui al ciber a googlearlo... estaba intrigadísimo, necesitaba saberlo... y bueno, recién lo de Jhonny... es el efecto que causa el porro este... está bueno...
Permanecimos en silencio, escuchando atentamente el Show de Jhonny Allon unas cuadras. El Capitán Echenique me deposita en la puerta de mi amado hogar y parte raudamente tomando dirección norte convirtiéndose en el único conductor de la noche. Coloco la llave en la cerradura mientras imagino a todos los perros muertos aullando.
Ya adentro y frente al vaso de Hiram Walker, vuelvo a pensar en lo mismo: todos los perros muertos aullándole a la luna. Me paro, me acerco a la ventana, levanto mi vaso hacia la luna y brindo por todos ellos. Por todos los perros muertos que aúllan silenciosamente, por todos mis despedazados enemigos, por todos esos seres peluditos y muertos; viejos, jóvenes, chiquitos, grandes, blancos, negros, marroncitos, por todos. Por todos ellos que pueblan las veras de todas la rutas, de todas las avenidas, autopistas y de todas las vías de tren del mundo. Por ellos. Y por Jhonny que también, según dice el Capitán Echenique, tiene lo suyo...

1 comentario:

Gimena Goñi dijo...

SOS UN HIJO DE MIL PUTAS FINK
(te tengo agendado así en el celular, sabías?)
no me canso de decirtelo
SOS UN HIJO DE MIL PUTASSOS UN HIJO DE MIL PUTASSOS UN HIJO DE MIL PUTASSOS UN HIJO DE MIL PUTASSOS UN HIJO DE MIL PUTASSOS UN HIJO DE MIL PUTASSOS UN HIJO DE MIL PUTASSOS UN HIJO DE MIL PUTAS
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