jueves, 1 de julio de 2010

Lapiceras espaciales

En algún lugar del mundo, a lo lejos, en una clara noche estrellada, un jinete que acampa a la vera del camino escucha las campanadas de la Iglesia del pueblo anunciando que el día ha llegado a su fin. En algún otro lugar del planisferio se está despertando una familia perfecta, de esas que suelen aparecer en publicidades de dentífricos preparando el desayuno con jugo de naranja, café, tostadas y jót quéics. Y en Ezpeleta town, a las nueve de la noche de un martes, tiene lugar esta conversación:
... el ser humano es un bichito existencial, en el sentido de que lo que lo separa de los demás bichitos es que tiene conciencia de ser... de existir como humano... porque supongamos, un conejo... un conejo no tiene conciencia de qué es, qué significa, ser un conejo, simplemente es... no hay mucha vuelta, porque si existiese la posibilidad de que el conejo se reconozca como tal internamente, en el plano abstracto, va a ser inaccesible para nosotros, porque tendría toda una lógica interna propia de la especie que nosotros nunca descifraríamos... bueno..., esto en el caso de que la descubramos... y no creo que los cráneos de la NASA estén ocupándose ahora en descubrir si los conejos tienen o no conciencia de ser... y pensando en conejos, se me ocurren tres conejos con conciencia... mirá: Liniers, Bugs Bunny, y... Roger Rabbit... el de Liniers no se aplica mucho porque es medio cool, medio Palermo sensible..., pero los otros dos prácticamente viven de ser conejos... trabajan de conejos... un conejo con capacidades de producción es un conejo humanizado, llevado a nuestro terreno, es un humano disfrazado... un chancho que construye una casa de paja, un pez payaso que busca a su hijo, un ratón mago, un gato con botas y un extraterrestre que exclama alegremente que no hay problema... de ahí, a George Romero, Boris Carloff y Bela Lugosi... humanizar el miedo para poder procesarlo, dosificarlo en cuotas de hora y media o de quinientas páginas, encerrarlo y, es imposible obviar este término, conjurarlo... lo malo está encerrado bajo llave en esa caja, pero siempre corremos el peligro de que salga y nos ataque por la espalda... lo similar, lo limítrofe, lo siniestro, sumado a que nosotros no hacemos al lenguaje, sino que el lenguaje nos hace a nosotros... parámetros... si, parámetros... el ser humano tiene una cantidad limitada de reacciones ante los mismos estímulos... en un grado cero el ser humano que tiene hambre, come... después a eso hay que sumarle toda su historia personal, el contexto histórico donde se desarrolla el experimento, contexto económico, social y político general y personal, si el sujeto come carne o es vegetariano, si es alérgico a los crustáceos, de qué manera se alimentó en los días anteriores al experimento, como se alimentó en sus primeros años de vida... son un montón de cosas a tener en cuenta y sería un trabajo larguísimo y agotador, pero no infinito. Lo infinito es una ilusión, una apuesta casi mística de la ciencia, una cuestión de fe, digamos... porque la idea de infinito nos es inaccesible... todo lo que conocemos tiene un principio y un fin, el apareamiento de las ballenas, las botellas de whisky, nuestro propio organismo... de donde sacamos la idea de infinitud, cómo, de qué manera accedemos al concepto, cómo llegamos a la conclusión de un lugar que no tiene espacio porque no se lo puede medir y por lo tanto, tampoco tiene tiempo... el concepto de calendario se cae ante lo infinito... algo existe tanto, tanto, tanto, que casi no deja lugar para otra cosa... es, lisa y llanamente el concepto de Dios...
- Y la galaxia?
- No... no... eso es una cuestión tecnológica... porque, quizá, en el futuro lleguen a crear un telescopio de mayor alcance y un día veas el diario y te encuentres con la foto del cielorraso de la galaxia... o de la mancha de humedad en el confín de la vía láctea... y de qué carajo le va a servir este descubrimiento al ser humano...? de nada... para desilusionarse algunos, felicitarse otros, aggiornar discursos religiosos otros tantos... pero todo esto, y volviendo a lo que estábamos hablando antes, dentro de determinados parámetros; y estos son infinitos dentro de nuestro precario concepto de infinito... el agua, elemento básico para la supervivencia en el planeta tierra es finito... de ahí en más, la historia es un radiograbador gastado que a todo volumen transmite, con un sonido saturado, sucio, lleno de frituras en interferencias, por cuatro días locos y no sé cómo sigue... pero no seguirá muy distinto, porque dentro de los parámetros de canción popular de los cincuenta o sesenta o setenta o de los que mierda sea, la segunda frase no puede tener una complejidad mucho mayor a la primera, porque eso entorpecería la memorización y, a caballo de ésta, el éxito de ventas y el ingreso al, a veces tan triste, inconsciente colectivo, a formar parte del acervo popular... el No-olvido... el negocio de la nostalgia, la manufactura de la canción clásica, de las radios de éxitos pasados, etcétera... el otro día, caminaba por Florida y me colgué con una vidriera... la verdad, lo que me llamó la atención fue un muñeco en miniatura de un astronauta, no sabía que era una especie de publicidad... porque lo que había bajo el muñequito era una lapicera espacial... de esas lapiceras que lo único que tienen de diferente a las demás es que escribe para arriba... mirá... no sé a vos, porque hay gente a la cual le gustan esas cosas, o les parece algo interesante desde algún punto... no sé, pero te juro que, para mí, es poco mérito... es muy poco mérito que una lapicera escriba para arriba... y es una boludéz, un pequeño y casi irrelevante residuo de la de la guerra fría... es un producto exclusivo, sale una fortuna y viene con la foto del inventor, una nota certificada por la NASA... y con el muñequito de astronauta...
- Yo una vez vi una... te acordás en la época que todo el mundo tenía un boludo conocido que traía cosas de Paraguay?... en esa época vi una... yo la venía re flashando... imagínate, loco, una lapicera espacial... pensé que iba a ser una especie de transformer o algo súper... súper... no sé, súper algo... y era una lapicera normal... ni siquiera la probé..., me compré el Super Mario 3, el que vuela, y me fui a la mierda... ni mirarla quería... me pegué una re desilusión... porque además era fea, de un color indescifrable entre el verde claro, el turquesa y el celeste, de plástico... una cosa horrible... y ni muñequito ni un carajo... si hubiese tenido el muñequito la habría comprado...
- De verdad?, cambiarías el Super Mario 3, el que vuela, el que se convierte en una especie de ardilla y pega con la cola por una lapicera que escribe para arriba y un muñequito de astronauta...? yo, ni en pedo...
- No, pará... lo que pasa es que es mucha explicación al pedo lo que pensé... o sea; sé positivamente que en ese momento no cambiaba el Super Mario 3 por nada del mundo... pero mirándolo desde acá, hacia atrás... es que me imaginé que si hubiese venido con el muñequito debería haberlo comprado... por una cuestión histórica... no sé si me vas a entender, no sé si voy a poder explicarme... porque a mí me importa un carajo que escriba para arriba la lapicera, que sea de la NASA y toda la movida... no me mueve un pelo... se me hubiese perdido la lapicera, me habría parecido aburridísima... pero me quedaría el muñequito... qué se yo... si era como el que vi yo, estaba buenísimo...
- Más que el Super Mario 3?
- El Super Mario 3, muere a los dos o tres días... cuando descubrís el truco de la flautita que te transporta al mundo que se te cante, ya está, no podés volver a jugarlo más de cinco minutos...
- Ok...
- ...
Quedan en silencio. En silencio arman un porro, lo encienden, y fuman. No sienten el peso de la noche cayendo en la ciudad, no sienten el maullido de los gatos en celo, ni el profundo zumbido que produce la heladera. En ese momento aparezco yo, que estuve todo ese tiempo escondido en el baño y tomando nota de todo lo que decían. Los dos me miran y sonríen, al mismo tiempo que ignoran su condición de conejos. Mis pequeños conejitos. Peluditos y existencialistas.

1 comentario:

Akira dijo...

jajja me gusto mucho ese final...y despues las primeras reflexiones me parecieron muuyy buenas, hasta siento que me debo poner serio para decirtelo, ja, un abrazo godo, estamos en contacto!